Ya han pasado cien años desde que el inglés Baden-Powel fundara en 1907 el movimiento del escultismo. Por este motivo, más de cuatrocientos scouts venidos de toda Asturias se reunieron ayer el parque de Moreda para festejar el centenario con juegos, talleres y una comida campestre. Las actividades comenzaron a mediodía y continuaron hasta el atardecer.

La protagonista de la jornada fue la gincana en la que participan todos los grupos. «Tiene una base cultural sobre el conocimiento de Gijón, desde la parte histórica comenzando por don Pelayo hasta preguntas como el número de hospitales que hay en la ciudad», explicó Gonzalo González, uno de los fundadores del grupo del Natahoyo, el primero de Gijón, y de la asociación de veteranos que ayudan al movimiento. En cuanto a los talleres, uno de los que más interés suscitó y en el que también participaron los padres fue el de los nudos marineros.

Esta actividad de puertas abiertas es la primera que organizan simultáneamente todos los grupos del Movimiento Scout Católico, con la que pretenden darse a conocer, ya que ellos reconocen ser «los grandes desconocidos». Según explica la monitora Amparo Suárez, «la gente tiene la imagen del scout americano relacionado con lo militar pero no es así. Nuestra misión es contribuir a la educación en valores y a la construcción de un mundo mejor con personas dispuestas a jugar un papel constructivo en la sociedad». El movimiento scout está lleno de símbolos, desde los colores de las pañoletas hasta los nombres de los grupos, divididos por edad, (castores, lobatos, tropa, pioneros, rutas y kraal), o el de los monitores, muchos basados en el Libro de la Selva. Todo ello para que el aprendizaje sea fácil y divertido.