Hemos sido cerca de 80 scouts los que durante más de tres días hemos estado participando de las actividades programadas en este II Encuentro y durante estos días hemos intentado que la programación fuera atrayente y variada para todos: Que hubiera tiempo para actividades culturales, para actividades lúdicas, para reuniones y reflexiones conjuntas y para ceremonias como la de hoy.

         Disponíamos de poco tiempo real, solo dos días y medio, pero hemos intentado llevarlas todas a cabo tal y como teníamos previsto desde el principio. Como todos somos scouts sabemos lo que ocurre con las programaciones: Siempre hay algo que se escapa a tu control y te obliga a llevar a cabo el "plan B".

Eso nos ocurrió el primer día, con el paseo por Granada en el Bus turístico: de todas formas, hicimos el recorrido a pié y eso nos sirvió para irnos conociendo unos a otros desde el principio. Siguiendo con lo lúdico-gastronómico quiero recordar la noche de la velada. Comenzamos compartiendo, como siempre hacemos los scouts, nuestra comida… y después nuestras canciones, nuestros textos, nuestras risas….

El recorrido entre Capileira y Pampaneira nos dio la oportunidad de hacer una pequeña excursión por el campo, que es donde  nos sentimos verdaderamente bien porque lo respetamos y lo cuidamos. 

Por la noche, la visita a la Alhambra resultó algo precipitada por los problemas que surgieron con los vigilantes del patronato y las guías. Pero de todas formas, el hecho de poder recorrer el Monumento con otra luz nos dio la posibilidad de disfrutar de otros matices y de unas vistas nocturnas del Albaicín privilegiadas.   

Esta mañana, como broche final, hemos disfrutado del recorrido de la llama scout desde el museo por toda la ciudad hasta el lugar donde nos encontramos.

Y…entre todas estas actividades lúdicas, culturales y deportivas también hemos tenido varios momentos para el debate y la reflexión: la mesa redonda del primer día, información del viaje a Cracovia para conocer a otros scouts,  la asamblea de ayer…

En todas estas reuniones hemos tratado de aunar criterios, exponer experiencias y actividades realizadas y definir nuestra manera de ser scouts. Pero como siempre, la clave se encuentra donde menos se busca: no en los locales ni en las reuniones sino en el exterior, en la imagen que los demas tienen de nosotros:

Ayer, en nuestro recorrido por la Alpujarra éramos un grupo muy diverso: tanto en edad (desde 3 hasta 80 años) como en procedencia, circunstancias familiares, vinculación con el escultismo, etc. Quizás solo compartíamos una cosa: algo que nos diferencia de otros grupos de personas y que casi siempre nos acompaña a lo largo de la vida: EL ESTILO SCOUT. Cuando caminábamos a la izquierda de la carretera, esperándonos los unos a los otros, ayudándonos en los resbalones, etc. Nos cruzamos con un grupo de personas que se preguntaban entre ellos: ¿son scouts?, parece que si, porque llevan  pañoleta, pero llevan pocos niños y… algunos son muy mayores. Como no lo tenían claro nos preguntaron directamente: sois scouts verdad?, y esa sencilla afirmación fue la respuesta que andábamos buscando en la asamblea: Si recordáis bien nos preguntábamos qué somos? Cual es nuestra ubicación? Que imagen damos al exterior? Somos Scouts adultos, veteranos, antiguos?, y después de mucho debatir tuvimos claro lo mismo que los demas ven en nosotros: que SOMOS SCOUTS, scouts activos, con una edad o un compromiso diferente al que asumimos en nuestra etapa juvenil, pero que  queremos seguir viviendo el escultismo porque forma parte de nuestro estilo de vida. Y…precisamente porque somos scout, queremos estar al servicio de todos, de la sociedad en general y de los grupos scouts actuales que nos necesiten, sin que esto suponga una interferencia generacional con ellos. Queremos ser scout maduros y estar abiertos a todas las formas y maneras de vivir el escultismo, superar las diferencias profundizando en lo que nos une, que no es otra cosa que el deseo de  contribuir con nuestras acciónes a dejar este mundo algo mejor.