(Discurso realizado  el 1 del agosto de 2007, día  en el que la Llama del Espíritu Scout y Guía llegó el Jamboree)

La emoción sentida el día 22 de febrero de este año, cuando más de mil scouts, jóvenes y menos jóvenes, muchachos y muchachas, hombres y mujeres de varias nacionalidades, marcharon en silenciosa  procesión desde Paxtu, última residencia de Baden Powell, hasta el cementerio de Nyeri, en Kenia.

La emoción palpada cuando cerca de 400 personas se reunieron en el pequeño cementerio, celebrando la ceremonia del encendido de la “Llama del espíritu scout y guía” de una pequeña vela la pequeña que se colocó en el del sepulcro de Baden Powell y de su señora.

La emoción percibida cuando todos juntos, frente a esa tumba, renovábamos cada uno nuestra promesa vez en nuestra propia lengua.

La emoción experimentada, mezclada con ansiedad, cuando esta Llama salió del cementerio en las manos de una joven guía de Kenia rumbo a este Jamboree del Centenario.

La emoción sentida cada vez que miraba las fotos hermosas tomadas a lo largo de los 10 países, en donde numerosas personas, scouts o no, aplaudían y festejaban  el paso de la Llama a su manera.

La emoción sentida al revivir esas situaciones vividas en Etiopía, Sudán, Francia, Bélgica, Brownsea, ...

La emoción reflejada en las caras rebosantes de entusiasmo de todos aquellos jóvenes satisfechos que deseaban portar la Llama.

La emoción reflejada en los rostros de fervor de los adultos que deseaban tocar la Llama.

La emoción dibujada en las caras de los que vinieron a recoger un “trozo” de la “Llama del Espíritu Scout y Guía”, para ser transportada a su país

La emoción mezclada con el orgullo de los que han decidido llevar un poco de esta Llama a Senegal con la Caravana de la Paz, transportando el espíritu de esta Llama a España, Marruecos y Mauritania.

La emoción inmensa vivida aquí, en el parque de Hylands, en donde el Espíritu de la Llama será entregado simbólicamente a los jóvenes reunidos en este Jamboree; esta Llama, que se espera que sea un símbolo del unión entre la juventud de hoy y los fundadores del Escultismo.

En el amanecer del segundo centenario del escultismo, esta juventud será el sostén de estos valores que recogimos en el sepulcro de nuestros Fundadores: fraternidad entre los nombres, amistad, respeto al prójimo, tolerancia, paz, ...; que ha hecho que la Llama del Espíritu Scout y Guía, día tras día, kilómetro tras kilómetro, despierte y genere un entusiasmo inmenso en los países recorridos.

Parafraseando a un gran hombre del siglo XX, bien conocido por todos nosotros, yo os digo a todos: “Pase lo que pase, la Llama del Espíritu Scout y Guía no debe apagarse y no se apagará”.

Martine Levy, presidenta del Comité Mundial de Amistad Internacional Scout y Guía