El pasado 16 de septiembre finalizaba el III Encuentro Anual de nuestra Asociación Scout de Viejos Lobos «Cruz del Sur» y que reunió durante tres días a 79 miembros de nuestra organización gaditana de antiguos scouts y familiares. El lugar elegido en esta ocasión fue la bella localidad de Algar, en la ruta de los pueblos blancos, concretamente en el complejo rural del Tajo del Águila. Tan numeroso empieza a ser ya el movimiento adulto que allá donde vamos lo convertimos en nuestro campamento. Apenas abrimos la puerta de las cabañas y Gato Montés ya porta en sus manos la driza y la bandera scout mundial que ondeará hasta el día de las Promesas en el árbol más alto. Flamenco Bordón atina a la primera y la bandera se despliega en la rama con la suavidad del viento; nos recuerda que cien años después el Escultismo sigue vivo. Pronto llega la noche con su atractivo y los más valientes nos aventuramos con un juego de stalking que hacía años algunos no practicábamos. Mayores y niños nos camuflamos entre los arbustos como la luna entre las últimas nubes de la pasada tormenta.

 El sábado amaneció cálido y alegre, deseosos de comenzar con el tiro con arco, la tirolina y las actividades acuáticas en las aguas del inmenso embalse de Guadalcacín: canoas, rutas en barco e hidropedales. ¿Alguien ha visto a dos scouts de cuarenta años a bordo de un cisne? Lo cómico y lo espiritual se mezclaron a medida que transcurrían las jornadas. Este día recibimos la ansiada visita de Antonio Jesús Lillo (Honovi) y Toñi Fernández (Raksha Melódica), representación del Escultismo adulto de Granada (AGAE), que llegaban desde esa hermosa capital en un gesto de camaradería, cordialidad y cortesía que no tenemos palabras para agradecer.

 Fue una extraordinaria oportunidad para departir en varios momentos encontrados para la reflexión sobre el desarrollo presente y futuro de Amistad Internacional Scout y Guía (AISG), la construcción de AISG-Andalucía y la traída a Cádiz de la llama scout. Nos vinieron a la memoria los grandes encuentros regionales en el seno de otras asociaciones, pero al fin en un Escultismo sin fronteras, sin etiquetas, sin competencias y sin más banderas que la lis mundial. Porque cuando con el tiempo te despojas de todo lo que te separa, acabas quedándote con lo esencial, que es verdaderamente lo que nos une.Y en este clima de fraternidad las sombras cubrieron la segunda noche, que nosotros iluminamos para dar vida a la Vela de Armas donde cuatro nuevos scouts adultos cifraron su compromiso con el movimiento scout. Por supuesto, finalizada la ceremonia, no faltó la otra velada, la de campamento, con las risas convertidas en carcajadas por las payasadas y la imagen desternillante de hombretones vestidos de ancianos, de un Salomón rejuvenecido y de guardianes que daban vida a un templo forjado sólo en la imaginación.

Al amanecer del domingo se leyeron en voz alta los tótems de los nuevos aspirantes que cifraron su Promesa con la señal scout en todo lo alto. La bandera descendió de la rama y en el aire se palpaba la despedida que cantamos en derredor agarrados por una cadena de brazos y piernas que marineaban al son de nuestras voces. Siempre llega este momento, el de la separación; pero ahora miramos hacia el frente con el ansia de volvernos a encontrar en el II Encuentro Anual de AISG en Granada y revivir la fuerza de este espíritu inapagable.

Hasta luego y un saludo de los hermanos de Cádiz.