(ASGAEX-AISG)


Extremadura - 29/08/2005
Cáceres, territorio scout

Con seis agrupaciones y más de 900 chicos, es la ciudad de España con más scouts por habitante. Hay 22 grupos distribuidos por la geografía regional con 3.400 socios.

Fuente: diario Hoy
CÁCERES es la ciudad española con mayor número de scouts en activo por habitante. En estos momentos hay seis agrupaciones, que aglutinan a más de novecientos integrantes con edades comprendidas entre los seis y los 21 años.

La capital lidera las estadísticas de la Federación de Asociaciones de Scouts de España (ASDE), a la que pertenece el colectivo de scouts de Extremadura.

David González, presidente de la asociación regional, confirma el dato. «Siempre hemos dicho que la asociación de Cáceres era la más fuerte, la más numerosa. Es la ciudad con más scouts en relación al número de habitantes. Además de los scouts activos, hay que tener en cuenta a todas aquellas personas que han estado vinculadas a nuestra asociación, que ya han crecido, y que ahora colaboran desde la lejanía. Podemos decir que hay unos 6.000 habitantes en Cáceres que han sido scouts», calcula.
Rozando el siglo de vida

El año pasado el movimiento scout se vistió de gala en Extremadura para conmemorar su 90 aniversario. El método educativo ideado por Baden Powell en 1907 en Inglaterra desembarcó en tierras extremeñas siete años más tarde. Corría el mes de julio de 1914 cuando se creó en Cáceres el Comité Provincial de los Exploradores de España.

«Fueron las clases dirigentes quienes acogieron con entusiasmo en un primer momento esta iniciativa. La presidencia recayó en Pedro María Torres Cabrera, abogado, y con él colaboraron en esta primera etapa León Leal, Manuel Montenegro o Constantino Moreno», recuerda David González. Cacereños conocidos como Laureano León, presidente provincial del Partido Popular, o César Ramos, secretario de Juventudes Socialistas, también han formado parte de este movimiento educativo.

La actividad de los exploradores cacereños se rompió bruscamente en 1940 con la entrada en vigor de una circular del Ministerio de Gobernación. Franco prohibió la Organización de los Scouts Españoles. «Aunque tardó un tiempo en hacerse efectiva del todo la aplicación la ley, y la agrupación existió aún algún tiempo de forma semiclandestina, fue languideciendo por la falta de apoyos en beneficio de otras organizaciones juveniles como Acción Católica o el Frente de Juventudes», indica el presidente regional de los scouts. «Ahora somos la asociación juvenil más numerosa de Extremadura. Nos movemos tanto en grandes ciudades como en pequeños pueblos», apostilla con satisfacción.

En toda la región hay 22 agrupaciones y 3.200 socios. Al margen de las seis concentradas en la capital cacereña, otras cuatro tienen fijada su residencia en Badajoz. Plasencia sólo cuenta con un grupo scout y Mérida carece de el. «Existía pero se disolvió. El Ayuntamiento -emeritense- se ha puesto en contacto con nosotros para crear un nuevo grupo», aclara David González. Municipios como Don Benito, Villanueva de la Serena, Coria, Carmonita o Alange cuentan con una agrupación de estas características.
Era democrática

En los últimos años de la década de los setenta, con la llegada del a Democracia, el escultismo volvió a resurgir en Cáceres al igual que en el resto del país. En 1981 nació el grupo Scout Pizarro, que cinco años después sería bautizado como Al-Kazires. A este colectivo le siguieron los grupos Azimut y Jálama (creados en 1987), Adarve (1990), Sant Yago (1994) y Alezeia (1997). «En menos de diez años la ciudad se puso a la cabeza del resto de capitales de provincia», aclara el presidente regional.

Los seis grupos que trabajan en Cáceres lo hacen con una misma finalidad: «contribuir al desarrollo de los jóvenes, ayudándoles a realizar sus posibilidades físicas, intelectuales, afectivas, sociales y espirituales como personas, ciudadanos responsables y como miembros de su comunidad local, nacional e internacional», según recoge la Constitución Scout Mundial.

La vida en pequeños grupos, el aprendizaje a través del servicio a los demás o el contacto con la naturaleza son algunas de las máximas profesadas por los scouts. El método educativo está estructurado en varias ramas, de manera que cada segmento de edad tiene unas actividades adaptadas a la evolución psicológica de los niños. Los más pequeños -con edades comprendidas entre los seis y los ocho años- son los castores, cuyo lema es "Compartir". Los niños y niñas de ocho a once años se denominan lobatos y su filosofía se resume en "Haremos lo mejor". Los preadolescentes, con edades comprendidas entre los 11 y los 14 años, son los scouts. "Siempre listos" es su consigna. La unidad es la base de la educación dirigida a los escultas -de 14 a 17 años-. Y, por último, los mayores - chicos hasta los 21 años- se identifican con la denominación Rovers. "Servir" es su premisa.

Confiesa David González que ser scout se convierte, casi, en una forma de vida. «La diferencia entre nuestra asociación y otras es que en el momento en que una persona entra en el movimiento scout y realiza lo que nosotros llamamos promesa, que es el compromiso de convertirse en scout, lo hace para toda la vida. En nuestra asociación no se está; se es», sentencia.